A un hombre lo paró la Guardia Civil de tráfico cuando iba conduciendo hacia su casa en compañía de su esposa.
-¿Cuál es el problema, agente?
-Circulaba usted a 120 kilómetros por hora en una zona de límite 80.
-No señor, iba a 85.
-No es cierto, Luis, ibas a 120 -intervino la esposa-.
El hombre echó una mirada de advertencia a su mujer.
-También lo voy a multar porque tiene fundida la luz de freno de la izquierda -continuó el guardia-.
-¿Luz? ¿Qué luz ? No tenía ni idea.
-No te hagas el tonto, Luis -dijo la esposa-. Te dije que tenías la luz fundida hace lo menos seis semanas.
Esta vez la mirada fue venenosa, de esas que causan pavor.
-También lo multaré por no usar el cinturón de seguridad.
-¡Pero si me lo quité en el momento que me detuvo!
-¡Por favor, Luis! ¡Pero si tú nunca lo utilizas!
Esta vez Luis no aguantó más y gritó a su mujer:
-¡Cierra el pico, hija de puta!
-Señora -intervino el agente-, ¿su esposo le habla así normalmente?
-No, agente. ¡Sólo cuando está borracho!
-¿Cuál es el problema, agente?
-Circulaba usted a 120 kilómetros por hora en una zona de límite 80.
-No señor, iba a 85.
-No es cierto, Luis, ibas a 120 -intervino la esposa-.
El hombre echó una mirada de advertencia a su mujer.
-También lo voy a multar porque tiene fundida la luz de freno de la izquierda -continuó el guardia-.
-¿Luz? ¿Qué luz ? No tenía ni idea.
-No te hagas el tonto, Luis -dijo la esposa-. Te dije que tenías la luz fundida hace lo menos seis semanas.
Esta vez la mirada fue venenosa, de esas que causan pavor.
-También lo multaré por no usar el cinturón de seguridad.
-¡Pero si me lo quité en el momento que me detuvo!
-¡Por favor, Luis! ¡Pero si tú nunca lo utilizas!
Esta vez Luis no aguantó más y gritó a su mujer:
-¡Cierra el pico, hija de puta!
-Señora -intervino el agente-, ¿su esposo le habla así normalmente?
-No, agente. ¡Sólo cuando está borracho!


