Curva peligrosa
Un lepero conducía por un camino secundario cuando vio un cartel que ponía: "Curva peligrosa a la izquierda". Sin dudar un segundo, giró a la derecha.
Tomando medidas
Dos leperos estaban intentando medir un poste. Uno lo sostenía y otro, encaramado a una escalera con el metro en la mano, trataba de alcanzar la punta. Un curios que pasaba por allí les dijo:
-Disculpen, ¿por qué no tienden el poste en el suelo para medirlo más comodamente?
Los leperos, cruzando una mirada de complicidad entre ellos, respondieron:
-¡Hombre, es que queremos medir la altura del poste, no la anchura!
Lepero ofendido
Va un lepero en tren y el compañero de al lado le pregunta:
-¿De dónde es usted?
-Yo soy de Lepe.
-¡Vaya mierda de pueblo, vaya mierda de gente y vaya mierda de chistes que tenéis!
Al oír esto, al lepero se le cruzan los cables y le pregunta:
-¿Y de dónde es usted?
-Yo soy de Leganés.
Y el lepero contesta:
-¡Vaya mierda de lago y vaya mierda de monstruo!
Dos de leperos
Dos leperos alquilaron una barca y se fueron de pesca. Cuando llevaban un rato remando llegaron a un sitio con muchos peces, tiraron las cañas y al poco rato empezaron a picar.
-¡Qué buen sitio hemos cogido! Vamos a hacer una cruz de tiza en el fondo de la barca, para que así mañana podamos dar otra vez con este sitio. ¿Qué te parece?
-¡Pero mira que eres tonto! Con razón los de Lepe tenemos esa fama y todo el mundo nos saca chistes... ¿Pero tú qué te crees? ¿Que mañana nos van a dar la misma barca?
El niño lepero le pregunta a su padre:
-Papá, ¿puedo salir a mirar el eclipse?
-Está bien, hijo, pero no te acerques demasiado...
Obama y los leperos
El flamante presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Barack Obama, ha oído hablar tanto de los leperos que su primera decisión es invitar a un grupo de éstos a que visiten los Estados Unidos. Manda su propio avión a recogerlos y prepara un gran recibimiento en el hangar presidencial, con banda, alfombra roja y pancartas dando la bienvenida a los leperos. Al llegar el avión, la banda empieza a tocar, los coros a cantar, se abre la puerta del avión, se asoma la azafata... pero nadie baja del avión. El presidente, desconcertado, manda a su secretario a investigar.
-Señor, los leperos no quieren bajar porque tienen miedo de Well.
El presidente no entiende nada y le dice:
-¿Y quién es Well?
Regresa el secretario y le dice al lepero:
-Pregunta el presidente quién es Well.
Y el lepero le dice:
-Pues no sé, pero allí, en esa pancarta, dice: "Well come leperos".
Cultura general
-La verdad, yo no sé por qué los de Lepe tenemos la fama que tenemos, siendo un pueblo culto e instruido.
-Mira, voy a intentar explicártelo. ¿Te puede hacer una pregunta?
-Adelante.
-Dime el nombre de un importante general francés que montaba en un corcel blanco.
-¡Hummmm...! Lo tengo en la punta de la lengua. ¿Me puedes dar una pista?
-¿Cómo no? Este general dominó casi toda Europa y, cuando conquistó España, puso a su hermano como rey. Además, siempre llevaba la mano metida dentro de la chaquetilla de su uniforme militar.
-De verdad que lo tengo en la punta de la lengua, pero mejor si me das otra pista, no vaya a decir una burrada.
-Está bien, te daré la última pista, pero antes podrías ir al frigorífico y traer una botella de "Napoleón", que nos tomaremos una copa para ver si así recobras la memoria.
El lepero va corriendo al frigorífico y regresa con una sonrisa de oreja a oreja.
-¡Menuda pista me has dado! ¿Cómo me pude olvidar del famoso General Electric?
El embarazo de la lepera
La mujer de un lepero le dice al marido:
-Fíjate, Pepe, que tengo un retraso de un mes. Creo que vamos a tener un bebé. El doctor me dijo que mañana estarán listos los análisis y entonces lo sabremos con toda seguridad.
En eso suena el teléfono: es una llamada de la oficina de cobros de la compañía eléctrica. La señora contesta, y le dicen:
-Somos de la compañía eléctirca y queremos comunicarle que en nuestros archivos aparece que usted tiene un mes de atraso.
La señora se sorprende y pregunta:
-¿Pero cómo pueden saberlo ustedes?
-Porque nuestros ordenadores llevan el registro de todos los atrasos.
La señora, turbada, le pasa el teléfono al marido y le dice:
-Oye, Pepe, son los de la compañía eléctrica y no sé cómo coño saben que tengo un mes de atraso.
El marido, extrañado, toma el teléfono y les pregunta:
-¿Es verdad que saben lo del mes de atraso?
-En efecto -le responden-, y les estamos avisando que deben realizar inmediatamente el pago correspondiente al atraso.
-¿Pero qué coño...? ¿Un pago? ¿De veras...? ¿Y qué pasa si no quiero pagar?
-Pues entonces nuestro personal tendría que ir para allá y se la tendríamos que cortar.
-¡Qué cabrones! ¿Y qué iba a hacer entonces mi pobre mujer?
-Pues realmente no lo sé. Probablemente tendría que utilizar una vela.
-¡Su puta madre! ¡Entonces no, en ese caso voy a pagar, cabrones!
Un lepero conducía por un camino secundario cuando vio un cartel que ponía: "Curva peligrosa a la izquierda". Sin dudar un segundo, giró a la derecha.
Tomando medidas
Dos leperos estaban intentando medir un poste. Uno lo sostenía y otro, encaramado a una escalera con el metro en la mano, trataba de alcanzar la punta. Un curios que pasaba por allí les dijo:
-Disculpen, ¿por qué no tienden el poste en el suelo para medirlo más comodamente?
Los leperos, cruzando una mirada de complicidad entre ellos, respondieron:
-¡Hombre, es que queremos medir la altura del poste, no la anchura!
Lepero ofendido
Va un lepero en tren y el compañero de al lado le pregunta:
-¿De dónde es usted?
-Yo soy de Lepe.
-¡Vaya mierda de pueblo, vaya mierda de gente y vaya mierda de chistes que tenéis!
Al oír esto, al lepero se le cruzan los cables y le pregunta:
-¿Y de dónde es usted?
-Yo soy de Leganés.
Y el lepero contesta:
-¡Vaya mierda de lago y vaya mierda de monstruo!
Dos de leperos
Dos leperos alquilaron una barca y se fueron de pesca. Cuando llevaban un rato remando llegaron a un sitio con muchos peces, tiraron las cañas y al poco rato empezaron a picar.
-¡Qué buen sitio hemos cogido! Vamos a hacer una cruz de tiza en el fondo de la barca, para que así mañana podamos dar otra vez con este sitio. ¿Qué te parece?
-¡Pero mira que eres tonto! Con razón los de Lepe tenemos esa fama y todo el mundo nos saca chistes... ¿Pero tú qué te crees? ¿Que mañana nos van a dar la misma barca?
El niño lepero le pregunta a su padre:
-Papá, ¿puedo salir a mirar el eclipse?
-Está bien, hijo, pero no te acerques demasiado...
Obama y los leperos
El flamante presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Barack Obama, ha oído hablar tanto de los leperos que su primera decisión es invitar a un grupo de éstos a que visiten los Estados Unidos. Manda su propio avión a recogerlos y prepara un gran recibimiento en el hangar presidencial, con banda, alfombra roja y pancartas dando la bienvenida a los leperos. Al llegar el avión, la banda empieza a tocar, los coros a cantar, se abre la puerta del avión, se asoma la azafata... pero nadie baja del avión. El presidente, desconcertado, manda a su secretario a investigar.
-Señor, los leperos no quieren bajar porque tienen miedo de Well.
El presidente no entiende nada y le dice:
-¿Y quién es Well?
Regresa el secretario y le dice al lepero:
-Pregunta el presidente quién es Well.
Y el lepero le dice:
-Pues no sé, pero allí, en esa pancarta, dice: "Well come leperos".
Cultura general
-La verdad, yo no sé por qué los de Lepe tenemos la fama que tenemos, siendo un pueblo culto e instruido.
-Mira, voy a intentar explicártelo. ¿Te puede hacer una pregunta?
-Adelante.
-Dime el nombre de un importante general francés que montaba en un corcel blanco.
-¡Hummmm...! Lo tengo en la punta de la lengua. ¿Me puedes dar una pista?
-¿Cómo no? Este general dominó casi toda Europa y, cuando conquistó España, puso a su hermano como rey. Además, siempre llevaba la mano metida dentro de la chaquetilla de su uniforme militar.
-De verdad que lo tengo en la punta de la lengua, pero mejor si me das otra pista, no vaya a decir una burrada.
-Está bien, te daré la última pista, pero antes podrías ir al frigorífico y traer una botella de "Napoleón", que nos tomaremos una copa para ver si así recobras la memoria.
El lepero va corriendo al frigorífico y regresa con una sonrisa de oreja a oreja.
-¡Menuda pista me has dado! ¿Cómo me pude olvidar del famoso General Electric?
El embarazo de la lepera
La mujer de un lepero le dice al marido:
-Fíjate, Pepe, que tengo un retraso de un mes. Creo que vamos a tener un bebé. El doctor me dijo que mañana estarán listos los análisis y entonces lo sabremos con toda seguridad.
En eso suena el teléfono: es una llamada de la oficina de cobros de la compañía eléctrica. La señora contesta, y le dicen:
-Somos de la compañía eléctirca y queremos comunicarle que en nuestros archivos aparece que usted tiene un mes de atraso.
La señora se sorprende y pregunta:
-¿Pero cómo pueden saberlo ustedes?
-Porque nuestros ordenadores llevan el registro de todos los atrasos.
La señora, turbada, le pasa el teléfono al marido y le dice:
-Oye, Pepe, son los de la compañía eléctrica y no sé cómo coño saben que tengo un mes de atraso.
El marido, extrañado, toma el teléfono y les pregunta:
-¿Es verdad que saben lo del mes de atraso?
-En efecto -le responden-, y les estamos avisando que deben realizar inmediatamente el pago correspondiente al atraso.
-¿Pero qué coño...? ¿Un pago? ¿De veras...? ¿Y qué pasa si no quiero pagar?
-Pues entonces nuestro personal tendría que ir para allá y se la tendríamos que cortar.
-¡Qué cabrones! ¿Y qué iba a hacer entonces mi pobre mujer?
-Pues realmente no lo sé. Probablemente tendría que utilizar una vela.
-¡Su puta madre! ¡Entonces no, en ese caso voy a pagar, cabrones!

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